
La ciática es un conjunto de síntomas que se caracteriza por dolor que se irradia desde la zona lumbar hacia el glúteo, la parte posterior del muslo y, en algunos casos, hasta el pie. Este dolor suele estar relacionado con la compresión o irritación del nervio ciático, y aunque puede ser muy incapacitante, no todos los casos requieren cirugía.
Entender cuándo es necesario un tratamiento quirúrgico y cuándo puede manejarse de forma conservadora es clave para una correcta toma de decisiones.
¿Cuándo la ciática NO requiere cirugía?
En la mayoría de los casos, la ciática mejora sin necesidad de intervención quirúrgica. El tratamiento conservador suele ser la primera opción y es efectivo en un alto porcentaje de pacientes.
La ciática no requiere cirugía cuando:
- El dolor es leve a moderado y permite realizar actividades cotidianas.
- Los síntomas mejoran progresivamente en semanas.
- No existe pérdida significativa de fuerza ni alteraciones neurológicas graves.
- No hay problemas de control de esfínteres.
- La causa es una hernia discal pequeña o inflamación transitoria.
El manejo conservador puede incluir:
- Reposo relativo.
- Analgésicos y antiinflamatorios.
- Fisioterapia y rehabilitación.
- Ejercicio terapéutico supervisado.
- Cambios en hábitos posturales y ergonomía.
En muchos pacientes, los síntomas mejoran entre 4 y 8 semanas con este enfoque.
¿Cuándo la ciática SÍ puede requerir cirugía?
La cirugía se considera cuando el dolor es persistente, severo o existe daño neurológico progresivo. No se indica de manera inmediata, sino tras una adecuada evaluación clínica y de estudios de imagen.
La ciática puede requerir cirugía cuando:
- El dolor es intenso y no mejora tras varias semanas de tratamiento conservador.
- Existe debilidad progresiva en la pierna o el pie.
- Hay pérdida de sensibilidad importante.
- Se presenta dificultad para caminar.
- Aparecen alteraciones en el control de esfínteres (síndrome de cauda equina).
- Las imágenes muestran una hernia discal grande u otra causa clara de compresión nerviosa.
En estos casos, la cirugía busca liberar el nervio, aliviar el dolor y prevenir daños neurológicos permanentes.
¿Qué tipo de cirugía se realiza?
El procedimiento más común es la discectomía, que consiste en retirar la parte del disco que comprime el nervio. Dependiendo del caso, puede realizarse mediante técnicas mínimamente invasivas.
La indicación quirúrgica siempre debe ser individualizada y basada en la evaluación por un especialista.
Conclusión
La mayoría de los casos de ciática no requieren cirugía y pueden manejarse con éxito mediante tratamiento conservador. Sin embargo, cuando existen signos de daño neurológico, dolor incapacitante persistente o complicaciones graves, la cirugía puede ser la mejor opción para mejorar la calidad de vida del paciente.
Un diagnóstico oportuno y una valoración especializada son fundamentales para elegir el tratamiento adecuado.
Bibliografía
- Deyo, R. A., & Weinstein, J. N. (2001). Low back pain. New England Journal of Medicine, 344(5), 363–370.
- Peul, W. C., et al. (2007). Surgical versus prolonged conservative treatment for sciatica. New England Journal of Medicine, 356(22), 2245–2256.
- Kreiner, D. S., et al. (2014). Guideline summary review: An evidence-based clinical guideline for the diagnosis and treatment of lumbar disc herniation with radiculopathy. Spine Journal, 14(1), 180–191.
- Weinstein, J. N., et al. (2006). Surgical vs nonoperative treatment for lumbar disc herniation. JAMA, 296(20), 2441–2450.
- North American Spine Society (NASS). (2020). Clinical Guidelines for the Diagnosis and Treatment of Lumbar Disc Herniation with Radiculopathy.







