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¿Cuándo la ciática requiere cirugía y cuándo no?

La ciática es un conjunto de síntomas que se caracteriza por dolor que se irradia desde la zona lumbar hacia el glúteo, la parte posterior del muslo y, en algunos casos, hasta el pie. Este dolor suele estar relacionado con la compresión o irritación del nervio ciático, y aunque puede ser muy incapacitante, no todos los casos requieren cirugía.

Entender cuándo es necesario un tratamiento quirúrgico y cuándo puede manejarse de forma conservadora es clave para una correcta toma de decisiones.


¿Cuándo la ciática NO requiere cirugía?

En la mayoría de los casos, la ciática mejora sin necesidad de intervención quirúrgica. El tratamiento conservador suele ser la primera opción y es efectivo en un alto porcentaje de pacientes.

La ciática no requiere cirugía cuando:

  • El dolor es leve a moderado y permite realizar actividades cotidianas.
  • Los síntomas mejoran progresivamente en semanas.
  • No existe pérdida significativa de fuerza ni alteraciones neurológicas graves.
  • No hay problemas de control de esfínteres.
  • La causa es una hernia discal pequeña o inflamación transitoria.

El manejo conservador puede incluir:

  • Reposo relativo.
  • Analgésicos y antiinflamatorios.
  • Fisioterapia y rehabilitación.
  • Ejercicio terapéutico supervisado.
  • Cambios en hábitos posturales y ergonomía.

En muchos pacientes, los síntomas mejoran entre 4 y 8 semanas con este enfoque.


¿Cuándo la ciática SÍ puede requerir cirugía?

La cirugía se considera cuando el dolor es persistente, severo o existe daño neurológico progresivo. No se indica de manera inmediata, sino tras una adecuada evaluación clínica y de estudios de imagen.

La ciática puede requerir cirugía cuando:

  • El dolor es intenso y no mejora tras varias semanas de tratamiento conservador.
  • Existe debilidad progresiva en la pierna o el pie.
  • Hay pérdida de sensibilidad importante.
  • Se presenta dificultad para caminar.
  • Aparecen alteraciones en el control de esfínteres (síndrome de cauda equina).
  • Las imágenes muestran una hernia discal grande u otra causa clara de compresión nerviosa.

En estos casos, la cirugía busca liberar el nervio, aliviar el dolor y prevenir daños neurológicos permanentes.


¿Qué tipo de cirugía se realiza?

El procedimiento más común es la discectomía, que consiste en retirar la parte del disco que comprime el nervio. Dependiendo del caso, puede realizarse mediante técnicas mínimamente invasivas.

La indicación quirúrgica siempre debe ser individualizada y basada en la evaluación por un especialista.


Conclusión

La mayoría de los casos de ciática no requieren cirugía y pueden manejarse con éxito mediante tratamiento conservador. Sin embargo, cuando existen signos de daño neurológico, dolor incapacitante persistente o complicaciones graves, la cirugía puede ser la mejor opción para mejorar la calidad de vida del paciente.

Un diagnóstico oportuno y una valoración especializada son fundamentales para elegir el tratamiento adecuado.


Bibliografía

  1. Deyo, R. A., & Weinstein, J. N. (2001). Low back pain. New England Journal of Medicine, 344(5), 363–370.
  2. Peul, W. C., et al. (2007). Surgical versus prolonged conservative treatment for sciatica. New England Journal of Medicine, 356(22), 2245–2256.
  3. Kreiner, D. S., et al. (2014). Guideline summary review: An evidence-based clinical guideline for the diagnosis and treatment of lumbar disc herniation with radiculopathy. Spine Journal, 14(1), 180–191.
  4. Weinstein, J. N., et al. (2006). Surgical vs nonoperative treatment for lumbar disc herniation. JAMA, 296(20), 2441–2450.
  5. North American Spine Society (NASS). (2020). Clinical Guidelines for the Diagnosis and Treatment of Lumbar Disc Herniation with Radiculopathy.

Tiempo de recuperación de las lesiones más comunes

Cuando una persona sufre una lesión, una de las preguntas más frecuentes es: “¿Cuánto tiempo tardaré en recuperarme?”
La realidad es que cada cuerpo es diferente y la evolución depende de factores como la edad, el tipo de lesión, el tratamiento, los cuidados y el estado físico previo. Sin embargo, sí existen tiempos aproximados que pueden orientar al paciente.


🦶 Esguince de tobillo

Los esguinces son una de las lesiones más frecuentes.

  • Grado I (leve): 1 a 2 semanas.
  • Grado II (moderado): 3 a 6 semanas.
  • Grado III (grave): 8 a 12 semanas e incluso más si requiere inmovilización o cirugía.
    El reposo relativo, hielo, elevación y rehabilitación son clave para una buena recuperación y evitar recaídas.

🦵 Tendinitis (rodilla, hombro, codo)

La inflamación de un tendón suele deberse al sobreuso.

  • Tiempo de recuperación promedio: 2 a 8 semanas, dependiendo del tendón afectado y del grado de inflamación.
    El tratamiento incluye reposo, fisioterapia, corrección de la técnica deportiva y, en ocasiones, infiltración.

💥 Fracturas simples

El tiempo depende del hueso afectado y de si fue necesaria cirugía.

  • Fracturas de brazos y antebrazos: 4 a 8 semanas.
  • Fracturas de tobillo o pierna: 8 a 12 semanas.
  • Fracturas de clavícula: 3 a 6 semanas en adultos, menos en jóvenes.
    La rehabilitación posterior es fundamental para recuperar fuerza y movilidad.

🤕 Desgarros musculares

Son comunes en deportistas y personas activas.

  • Grado I (leve): 1 a 2 semanas.
  • Grado II (moderado): 3 a 6 semanas.
  • Grado III (grave – ruptura): 8 a 12 semanas, pudiendo requerir cirugía.
    El calor, estiramientos progresivos y fortalecimiento guiado aceleran la recuperación.

🦴 Lesión de menisco

Depende del tipo de lesión y del tratamiento.

  • Tratamiento conservador: 2 a 6 semanas.
  • Cirugía artroscópica (meniscectomía): 3 a 6 semanas.
  • Reparación meniscal: 3 a 4 meses, ya que requiere cicatrización completa.

✔ Conclusión

Los tiempos de recuperación pueden variar, pero un diagnóstico adecuado, un tratamiento oportuno y una rehabilitación bien guiada marcan la diferencia. Consultar a un especialista permite evitar secuelas, acelerar la sanación y volver a las actividades con seguridad.


Bibliografía:

  • American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS). Common Orthopaedic Injuries and Recovery Guidelines.
  • National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases (NIAMS). Musculoskeletal Injuries.
  • Anderson, K., et al. (2021). Rehabilitation and return-to-play after sports injuries. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy.

Cuándo acudir al especialista por dolor lumbar

El dolor lumbar, también conocido como lumbalgia, es una de las causas más frecuentes de consulta médica. En la mayoría de los casos, se debe a una contractura muscular o mala postura, y mejora con reposo relativo, fisioterapia o medicamentos. Sin embargo, no todos los dolores de espalda son “simples” y algunos pueden requerir atención especializada por parte de un traumatólogo ortopedista.

¿Cuándo es necesario acudir al especialista?

Debes acudir al especialista si presentas alguno de los siguientes signos de alarma:

  1. Dolor que dura más de 4 a 6 semanas, a pesar del tratamiento conservador o reposo.
  2. Dolor intenso o progresivo, que interfiere con tus actividades diarias o el descanso.
  3. Dolor que se irradia hacia las piernas, especialmente si se acompaña de entumecimiento, hormigueo o debilidad muscular (posible compresión nerviosa o ciática).
  4. Antecedente de caída, golpe o accidente que pudo haber lesionado la columna.
  5. Pérdida de control de esfínteres (orina o heces) o dificultad para caminar.
  6. Fiebre, pérdida de peso inexplicada o antecedentes de cáncer, junto con el dolor lumbar.
  7. Dolor lumbar en personas mayores de 60 años, o en pacientes con osteoporosis o enfermedades reumáticas.

¿Qué hace el traumatólogo ortopedista?

El especialista evaluará la causa del dolor mediante una historia clínica detallada, exploración física y estudios de imagen (radiografía, resonancia o tomografía, según el caso).
Una vez identificado el origen del dolor, podrá indicar el tratamiento más adecuado, que puede incluir medicación, fisioterapia, bloqueos, o incluso cirugía, si hay lesiones estructurales importantes.

Recomendación

No ignores un dolor lumbar persistente. Acudir a tiempo al traumatólogo ortopedista permite diagnosticar y tratar adecuadamente la causa, evitando complicaciones y mejorando tu calidad de vida.


Bibliografía

  1. Deyo RA, Weinstein JN. Low Back Pain. N Engl J Med. 2001;344(5):363–370.
  2. Chou R, et al. Diagnosis and Treatment of Low Back Pain: A Joint Clinical Practice Guideline from the American College of Physicians and the American Pain Society. Ann Intern Med. 2007;147(7):478–491.
  3. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Low back pain and sciatica in over 16s: assessment and management (NG59). 2020.
  4. World Health Organization. Low back pain fact sheet. 2023.
  5. American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS). Low Back Pain. Updated 2022.

Mitos y verdades sobre el calcio y la salud ósea

Mitos y verdades sobre el calcio y la salud ósea

El calcio es un mineral esencial para mantener nuestros huesos fuertes y sanos. Sin embargo, alrededor de este tema existen muchos mitos que pueden confundirnos. Aclararlos es clave para cuidar de verdad nuestra salud ósea.


🦴 Mito 1: “Solo necesito calcio para tener huesos fuertes”

Verdad: El calcio es importante, pero no actúa solo. La vitamina D es indispensable para absorberlo correctamente, y otros nutrientes como el magnesio y la vitamina K también ayudan a mantener la fortaleza ósea. Además, la actividad física es fundamental para estimular la formación de hueso.


🥛 Mito 2: “Mientras más calcio consuma, mejor”

Verdad: El exceso de calcio no significa huesos más fuertes. Consumirlo en exceso puede incluso generar problemas como cálculos renales. Lo recomendable es cubrir la cantidad diaria sugerida según la edad y el sexo, sin sobrepasarla innecesariamente.


🍊 Mito 3: “El calcio solo se obtiene de la leche”

Verdad: Aunque los lácteos son una buena fuente, existen otras opciones. Vegetales de hoja verde (espinaca, kale), almendras, brócoli, salmón, sardinas y alimentos fortificados también aportan calcio. Esto es especialmente importante para personas con intolerancia a la lactosa o dietas diferentes.


👵 Mito 4: “Solo los adultos mayores deben preocuparse por el calcio”

Verdad: La salud ósea se construye desde la infancia y la adolescencia. Es en esas etapas cuando se forma la mayor parte de la masa ósea. Cuidar la ingesta adecuada de calcio desde jóvenes ayuda a prevenir problemas como la osteoporosis en la edad adulta.


El calcio es fundamental, pero no es el único protagonista en la salud ósea.

Una alimentación balanceada, exposición al sol para producir vitamina D, ejercicio regular y evitar el tabaco y el alcohol son las verdaderas claves para mantener huesos fuertes a lo largo de la vida.


Bibliografía:

  • National Institutes of Health (NIH). (2022). Calcium: Fact Sheet for Health Professionals.
  • International Osteoporosis Foundation. (2023). Nutrition and Bone Health.
  • Weaver, C. M., et al. (2016). Calcium plus vitamin D supplementation and risk of fractures. New England Journal of Medicine, 375, 243–251.

Consejos para pacientes operados: alimentación, descanso y recuperación

Después de una cirugía traumatológica, el cuerpo necesita tiempo y cuidados adecuados para sanar correctamente. Además del seguimiento médico, hay tres pilares fundamentales que pueden marcar la diferencia en tu recuperación: la alimentación, el descanso y una rehabilitación progresiva. A continuación, te comparto algunas recomendaciones clave.


🥗 1. Alimentación que favorece la recuperación

Una buena nutrición es esencial para reparar los tejidos, reducir la inflamación y prevenir infecciones.

¿Qué incluir?

  • Proteínas: ayudan a regenerar tejidos (huevo, pollo, pescado, legumbres).
  • Frutas y verduras: ricas en antioxidantes, vitaminas A y C, y minerales que fortalecen el sistema inmune.
  • Grasas saludables: como las del aguacate, aceite de oliva y frutos secos, que favorecen la cicatrización.
  • Calcio y vitamina D: importantes si hubo fracturas (leche, yogur, almendras, pescado graso).
  • Agua: mantenerte bien hidratado también favorece la recuperación.

Evita: alimentos ultraprocesados, azúcares en exceso y alcohol, ya que pueden retrasar la curación.


💤 2. El descanso como parte del tratamiento

El descanso no es solo dormir, sino permitirle al cuerpo reducir la actividad física para enfocar su energía en sanar.

  • Dormir bien ayuda a reducir el dolor y acelera la recuperación. Intenta dormir entre 7 y 9 horas cada noche.
  • Eleva la zona operada (si aplica), especialmente durante los primeros días para reducir inflamación.
  • Evita esfuerzos innecesarios: aunque te sientas bien, no cargues peso ni hagas movimientos bruscos.

🏃‍♂️ 3. Recuperación activa y segura

El reposo excesivo puede ser contraproducente. El movimiento controlado y progresivo es parte fundamental del proceso.

  • Sigue las indicaciones del médico y del fisioterapeuta al pie de la letra.
  • La fisioterapia será tu gran aliada: ayuda a recuperar movilidad, fuerza y funcionalidad.
  • Escucha a tu cuerpo: si sientes dolor intenso, detén la actividad y consulta.

✅ Recomendaciones finales

  • Toma tus medicamentos como se te indicaron, sin suspenderlos antes de tiempo.
  • Asiste a tus controles postoperatorios, incluso si te sientes bien.
  • Pide ayuda si la necesitas. La recuperación es un proceso, no te exijas más de lo debido.

Tu cuerpo está haciendo un gran trabajo al sanar. Acompañarlo con buenos hábitos hará que te recuperes mejor, más rápido y con menos complicaciones.
Si tienes dudas durante tu recuperación, no dudes en consultar.
Estoy aquí para ayudarte.


📚 Bibliografía

  1. Aragon, T., & Raab, S. (2022). Postoperative Care and Pain Management. Medscape.
  2. Academy of Nutrition and Dietetics. (2023). Nutrition Care Manual: Post-Surgery Nutrition.
  3. American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS). (2023). Your Surgical Recovery. https://orthoinfo.aaos.org
  4. Mayo Clinic Staff. (2023). Wound healing and nutrition. Mayo Clinic.
  5. National Institutes of Health (NIH). (2022). Vitamin and Mineral Supplement Fact Sheets.

Diferencias entre Traumatólogo, Ortopedista y Fisioterapeuta

Cuando tienes una lesión muscular, ósea o articular, es común escuchar términos como traumatólogoortopedista y fisioterapeuta. Aunque todos trabajan en el tratamiento de problemas musculoesqueléticos, sus funciones y enfoques son diferentes. A continuación, te explicamos en qué se distinguen:

1. Traumatólogo

El traumatólogo es un médico especializado en el diagnóstico, tratamiento (quirúrgico y no quirúrgico) y rehabilitación de lesiones traumáticas del sistema musculoesquelético.

¿Qué trata?

  • Fracturas y luxaciones por accidentes o caídas.
  • Esguinces graves (como roturas de ligamentos).
  • Lesiones deportivas agudas (rotura de menisco, tendón de Aquiles, etc.).
  • Cirugías de urgencia por traumatismos (ej.: accidentes de tráfico).

¿Cuándo acudir?

  • Si tienes una lesión repentina (fractura, golpe fuerte, accidente).
  • Cuando hay dolor intenso, deformidad o incapacidad para mover una articulación.

2. Ortopedista

El ortopedista también es un médico especializado en el sistema musculoesquelético, pero su enfoque suele ser más amplio, incluyendo problemas crónicos, degenerativos y congénitos.

¿Qué trata?

  • Artrosis y desgaste articular (rodilla, cadera, hombro).
  • Deformidades (escoliosis, pies planos, displasia de cadera).
  • Enfermedades óseas (osteoporosis, tumores).
  • Cirugías programadas (prótesis, corrección de deformidades).

¿Cuándo acudir?

  • Si tienes dolor crónico en articulaciones o columna.
  • Cuando hay deformidades o limitación progresiva del movimiento.
  • Para evaluar la necesidad de una cirugía reconstructiva.

🔹 Nota: En muchos países, traumatología y ortopedia son especialidades fusionadas, por lo que un médico puede llamarse traumatólogo-ortopedista.


3. Fisioterapeuta

El fisioterapeuta no es médico, sino un profesional de la salud especializado en rehabilitación física. Su trabajo se centra en recuperar la movilidad, reducir el dolor y mejorar la función muscular y articular mediante técnicas no invasivas.

¿Qué trata?

  • Rehabilitación postoperatoria (después de una cirugía ortopédica).
  • Recuperación de esguinces, contracturas y tendinitis.
  • Terapia para mejorar la postura y prevenir lesiones.
  • Tratamiento de dolores crónicos (lumbalgia, cervicalgia).

¿Cuándo acudir?

  • Después de una cirugía o inmovilización (yeso, cirugía de rodilla/hombro).
  • Si tienes dolor muscular o articular que no requiere cirugía.
  • Para prevenir lesiones (en deportistas o personas con trabajos físicos exigentes).

Resumen: ¿A qué profesional debo ir?

SituaciónProfesional recomendado
Fractura o lesión grave por accidenteTraumatólogo
Dolor crónico en articulaciones (artrosis)Ortopedista
Rehabilitación después de una cirugía o lesiónFisioterapeuta
Dolor muscular sin trauma graveFisioterapeuta (y si persiste, ortopedista/traumatólogo)

Bibliografía

  • American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS). (2023). What is an Orthopaedic Surgeon? [En línea]. Disponible en: www.aaos.org
  • World Confederation for Physical Therapy (WCPT). (2022). What is Physiotherapy? [En línea]. Disponible en: www.wcpt.org
  • Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT). (2021). Diferencias entre Traumatología y Ortopedia. [En línea]. Disponible en: www.secot.es

Consejos para proteger tus rodillas

1. Mantén un peso saludable

Las rodillas son una de las articulaciones más importantes y complejas del cuerpo humano. Como traumatólogo ortopedista, sé que su cuidado es fundamental para mantener una buena calidad de vida y prevenir lesiones. Aquí te comparto algunos consejos prácticos para proteger tus rodillas:

El exceso de peso aumenta la carga sobre las rodillas, lo que puede acelerar el desgaste del cartílago y provocar condiciones como la osteoartritis. Según estudios, por cada kilo de peso que se pierde, se reduce la carga sobre las rodillas en aproximadamente 4 kilos durante actividades como caminar o correr (Messier et al., 2005).

2. Fortalece los músculos que rodean la rodilla

Unos músculos fuertes, especialmente los cuádriceps y los isquiotibiales, ayudan a estabilizar la articulación de la rodilla y reducen el riesgo de lesiones. Incorpora ejercicios como sentadillas, extensiones de pierna y puentes de glúteos en tu rutina de entrenamiento (American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2020).

3. Evita movimientos bruscos o sobrecargas

Los giros repentinos, saltos excesivos o cargar peso de manera incorrecta pueden dañar los ligamentos y meniscos de la rodilla. Si practicas deportes de alto impacto, asegúrate de calentar adecuadamente y usar calzado adecuado para amortiguar el impacto.

4. Usa calzado adecuado

El calzado juega un papel crucial en la salud de tus rodillas. Un calzado con buen soporte y amortiguación ayuda a distribuir correctamente el peso y reduce la presión sobre las articulaciones. Evita usar tacones altos o zapatos desgastados por períodos prolongados (Hsu et al., 2017).

5. Escucha a tu cuerpo

Si sientes dolor o molestias en las rodillas, no lo ignores. El dolor puede ser una señal de que algo no está bien. Consulta con un especialista en traumatología ortopédica para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

6. Realiza estiramientos y ejercicios de flexibilidad

Mantener una buena flexibilidad en los músculos y tendones alrededor de la rodilla ayuda a prevenir lesiones. Incorpora estiramientos para los cuádriceps, isquiotibiales y pantorrillas en tu rutina diaria (Page, 2012).

7. Evita el sedentarismo

El movimiento es clave para mantener las articulaciones saludables. Si pasas mucho tiempo sentado, levántate y camina cada hora para evitar la rigidez y mejorar la circulación en las rodillas.

8. Considera el uso de rodilleras si es necesario

En casos de lesiones previas o actividades de alto impacto, el uso de rodilleras puede proporcionar soporte adicional y reducir el riesgo de lesiones. Sin embargo, es importante consultar con un especialista para elegir la rodillera adecuada.


Referencias bibliográficas

  1. Messier, S. P., et al. (2005). Weight loss reduces knee-joint loads in overweight and obese older adults with knee osteoarthritis. Arthritis & Rheumatism, 52(7), 2026-2032.
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. (2020). Knee exercises for arthritis. Recuperado de https://orthoinfo.aaos.org
  3. Hsu, Y. H., et al. (2017). Effects of shoe heel height on biomechanical and muscle activation of lower extremities during walking. Journal of Biomechanics, 60, 1-7.
  4. Page, P. (2012). Current concepts in muscle stretching for exercise and rehabilitation. International Journal of Sports Physical Therapy, 7(1), 109-119.

La Importancia del Calzado Adecuado para la Salud de tus Pies y Articulaciones

A menudo subestimamos el impacto que tiene el calzado en nuestra salud general. Muchas personas eligen sus zapatos por apariencia o comodidad temporal, pero lo cierto es que elegir el calzado adecuado es fundamental para el bienestar de nuestros pies, nuestras rodillas, e incluso nuestra espalda.

¿Por qué es tan importante elegir bien el calzado?

Nuestros pies son la base de nuestro cuerpo. Cuando usamos zapatos que no se ajustan bien o que no brindan el soporte adecuado, todo nuestro cuerpo puede verse afectado. El uso de calzado inapropiado puede ocasionar problemas que van desde incomodidad momentánea hasta condiciones crónicas que impactan nuestra movilidad y calidad de vida.

  1. Previene dolor en los pies y tobillos
    El calzado adecuado puede evitar molestias como juanetes, callos o dolor en los talones. Los zapatos con soporte correcto distribuyen el peso de manera equilibrada, evitando que se concentre en puntos específicos que causan dolor o lesiones.
  2. Reduce el riesgo de lesiones
    Usar un zapato adecuado es clave para prevenir torceduras o esguinces. Los zapatos deben tener una suela antideslizante y ofrecer estabilidad, sobre todo si realizas actividades deportivas o caminas largas distancias.
  3. Mejora la postura y alivia el dolor en las articulaciones
    El calzado correcto alinea mejor el cuerpo, lo que puede reducir el dolor en las rodillas, caderas y espalda baja. Zapatos mal ajustados o con tacones altos, por ejemplo, pueden alterar tu postura, provocando molestias a largo plazo.
  4. Soporte para personas con condiciones específicas
    Si tienes alguna condición como la diabetes, problemas de arco en el pie o incluso artritis, elegir el calzado adecuado es crucial. El zapato correcto puede mejorar la circulación, reducir el riesgo de úlceras y evitar lesiones que compliquen la condición.

¿Cómo elegir el calzado adecuado?

  • Ajuste correcto: Asegúrate de que el zapato se ajuste bien a tus pies sin apretar. El espacio entre el dedo gordo y la punta del zapato debe ser suficiente para permitir libertad de movimiento.
  • Soporte en el arco: Si tienes el pie plano o un arco alto, busca zapatos que ofrezcan soporte adicional en la zona del arco.
  • Amortiguación: Los zapatos con buena amortiguación son esenciales, especialmente si practicas deportes o caminas mucho, ya que absorben los impactos y reducen la presión sobre tus pies.
  • Evita los tacones altos: Si bien pueden ser atractivos, los tacones altos no son recomendables para el uso diario, ya que modifican la postura y generan tensiones innecesarias en las articulaciones.

No subestimes el poder de un buen par de zapatos. Además de ofrecerte comodidad y estilo, el calzado adecuado puede mejorar significativamente tu salud en general, desde tus pies hasta tu postura. Invertir en un buen par de zapatos es invertir en tu bienestar.


Referencias:


Hábitos que dañan tu postura

Nuestra postura es un reflejo de cómo tratamos a nuestro cuerpo día a día. Sin embargo, existen pequeños hábitos cotidianos que, sin notarlo, pueden estar afectando la alineación de tu columna vertebral y causando molestias a largo plazo. Aquí te explico algunos de estos hábitos para que los identifiques y comiences a corregirlos.

1. Usar el celular por largos periodos («text neck»)

Cuando inclinas la cabeza hacia adelante para mirar tu celular, estás ejerciendo una presión excesiva sobre las cervicales. Esto puede llevar a tensiones musculares, dolores de cuello y, a largo plazo, incluso afectar la curvatura natural de tu columna. La solución: eleva el celular a la altura de los ojos y haz pausas frecuentes.

2. Sentarte con mala postura en la oficina

Pasar horas sentado frente a una computadora puede provocar que te encorves o adoptes posiciones poco ergonómicas. Esto no solo afecta tu espalda baja, sino también tus hombros y cuello. Invierte en una silla ergonómica, ajusta la altura de tu pantalla y asegúrate de apoyar ambos pies en el suelo.

3. Dormir en posiciones incómodas

Dormir boca abajo o en un colchón inadecuado puede alterar la alineación de tu columna. Opta por un colchón firme y una almohada que soporte correctamente tu cuello. Si duermes de lado, coloca una almohada entre las piernas para mantener la cadera alineada.

4. Cargar bolsos pesados de un solo lado

Mochilas, carteras y bolsos pesados pueden desbalancear tu columna si siempre los llevas en el mismo hombro. Intenta distribuir el peso de forma equilibrada o usar mochilas con ambos tirantes bien ajustados.

5. No moverte lo suficiente durante el día

El sedentarismo debilita los músculos que sostienen la columna. Si pasas mucho tiempo sentado, haz pausas para caminar, estirarte y activar tu cuerpo cada hora. El movimiento es clave para una buena postura.

6. Usar zapatos inadecuados

Los zapatos de tacón alto o con poca amortiguación pueden desalinear la postura al alterar la distribución del peso. Escoge calzado cómodo y adecuado para tu actividad diaria.

¿Por qué es importante cuidar tu postura?

Una postura adecuada no solo previene dolores y lesiones, sino que también mejora tu calidad de vida, incrementa tu energía y te ayuda a sentirte más seguro. Si notas molestias recurrentes o no estás seguro de cómo mejorar tu postura, no dudes en consultar con un especialista.

Bibliografía

  • American Chiropractic Association. (2022). Posture and ergonomics. Recuperado de www.acatoday.org.
  • National Institutes of Health (NIH). (2022). Effects of poor posture. Recuperado de www.nih.gov.
  • Mayo Clinic. (2023). Tips for maintaining good posture. Recuperado de www.mayoclinic.org.

🩺 Recuerda que cuidar de tu postura es una inversión en tu salud a largo plazo. Si tienes dudas o molestias, agenda una consulta conmigo. Estoy aquí para ayudarte.